
Escribe Aixa de la Cruz en ‘Cambiar de idea’ que le gustan los libros que se escriben para retractarse. A mí también. Especialmente los que se leen con este objetivo. Porque como canta Astrud “mi nueva idea es en todo diferente a la segunda. Y en todo igual a la primera”. En un mundo de pensamientos estáticos, que parecen cristalizar nuestras identidades de una forma atemporal, asediadas por expectativas, vocaciones, proteínas y horas de sueño, la literatura aparece como un elemento distorsionador de ese orden, que siempre es, en definitiva, ilusorio. Los libros como agentes del caos, como preguntas sin respuesta: la ficción nos mantiene alerta y, al menos, nos permite cambiar de idea.









